La Flexibilidad Cuantitativa (FCE), también conocida como Expansión Cuantitativa, es una herramienta de política monetaria en la que los bancos centrales compran bonos gubernamentales, bonos corporativos u otros activos para inyectar dinero en la economía cuando las tasas de interés ya están cerca de cero. Al crear nuevas reservas bancarias y comprar estos activos, los bancos centrales aumentan la oferta monetaria, reducen las tasas de interés a largo plazo y fomentan el crédito y el gasto. Es una medida de último recurso cuando los recortes tradicionales de las tasas de interés no pueden estimular el crecimiento.
La FCE típicamente debilita la moneda del país que la implementa. Más dinero en circulación reduce el valor de esa moneda en relación con otras, haciendo que las exportaciones sean más baratas y competitivas. Cuando la Reserva Federal o el Banco Central Europeo anuncian FCE, los operadores observan de cerca los pares de divisas: la debilidad del USD durante la FCE de la Fed o la debilidad del EUR durante la FCE del BCE son resultados comunes. Los bancos centrales deben planificar una salida cuidadosa de la FCE para evitar la disrupción del mercado cuando las compras de activos finalmente se detengan.
Para los operadores de forex, los anuncios de FCE crean una volatilidad significativa a corto plazo, ya que los mercados revalorizan las expectativas de divisas. Comprender la justificación de la FCE del banco central, ya sea que esté luchando contra la deflación, apoyando el empleo o gestionando burbujas de activos, le ayuda a anticipar los movimientos de las divisas. Sin embargo, la dirección a largo plazo nunca está garantizada; los eventos geopolíticos, las políticas de otros bancos centrales y los datos económicos a menudo anulan los efectos de la FCE.







