Un tipo de cambio fijo es un tipo de cambio fijo establecido y mantenido por un banco central, donde una moneda está vinculada a otra, típicamente al dólar estadounidense o al euro. A diferencia de los tipos de cambio flotantes determinados por la oferta y la demanda, un tipo de cambio fijo no cambia a menos que el banco central ajuste o elimine deliberadamente la paridad.
Beneficios de los Tipos de Cambio Fijos
La fijación proporciona estabilidad: los importadores y exportadores conocen el tipo de cambio con meses o años de antelación, lo que reduce la incertidumbre y los costos de transacción en el comercio internacional. Los inversores están más dispuestos a invertir dinero en un país si no temen una devaluación repentina de la moneda. Un tipo de cambio fijo señala disciplina monetaria y puede ayudar a controlar la inflación.
Restricciones y Riesgos
La fijación tiene restricciones significativas. Un banco central que defiende una paridad debe mantener grandes reservas de divisas para comprar o vender su propia moneda si la demanda la aleja de la paridad. Esto inmoviliza capital y deja al país vulnerable a ataques especulativos: si los operadores apuestan a que la paridad se romperá, una ola repentina de ventas puede agotar las reservas en cuestión de horas, obligando a una devaluación.
La fijación también limita la política monetaria. Para mantener la paridad, un banco central a menudo no puede recortar las tasas de interés de forma independiente cuando su economía necesita estímulo, ya que tasas más bajas debilitarían la moneda y socavarían la paridad.
Cuándo Fallan las Paridades
Un sistema de tipo de cambio fijo funciona mejor cuando la inflación se mantiene cerca del nivel del socio de paridad y las perturbaciones externas son leves. Si la inflación diverge drásticamente o golpea una crisis importante, la paridad se vuelve insostenible y se rompe, lo que a menudo causa fuertes pérdidas para los operadores que poseen esa moneda. Para los operadores de forex, las monedas con paridad son relativamente predecibles hasta el momento en que dejan de serlo: el riesgo real radica en reconocer cuándo una paridad está a punto de fallar.







